Situación: Montjuïc, Barcelona
Projecto: 2025 (Competición, 1r Premio)
Arquitectos: HARQUITECTES (David Lorente, Josep Ricart, Xavier Ros, Roger Tudó) CHRIST & GANTENBEIN (Emanuel Christ, Christoph Gantenbein)
Superficie construida: 35.000 m2
El objetivo del proyecto es ampliar el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) reconvirtiendo el Palacio Victoria Eugenia, y al mismo tiempo reforzar la conexión del museo con la ciudad y con otras instituciones culturales vecinas. Esta intervención se enmarca dentro de una iniciativa más amplia de recalificación del área de Montjuïc, coincidiendo con el centenario de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.
Reconocer la preexistencia: Tipológicamente, el edificio se caracteriza por una estructura sistemática y sus cubiertas con lucernarios piramidales. Una planta libre en retícula bidireccional de casi 12 m de luz, adecuada para usos expositivos.
Aprovechar las excepciones: Las excepciones que rompen la claridad de este sistema son la cubierta plana (que bordea la fachada pública) y los desniveles entre plataformas expositivas. Proponemos preservar la retícula intacta para los usos expositivos y articular el proyecto aprovechando estas excepciones.
Bajo los lucernarios: Situamos los espacios de exposición dentro de la retícula y bajo los lucernarios. Los nuevos forjados homogeneizan los desniveles en dos grandes planos expositivos
Bajo la exposición: Entre los nuevos niveles expositivos y los desniveles existentes aparecen espacios de oportunidad que serán los programas públicos, logísticos, técnicos o espacios para las instalaciones..
Bajo las cubiertas planas: Situamos el hall en la excepción del sistema, bordeando las fachadas más públicas y bajo las cubiertas que ya están alteradas o no tienen valor patrimonial. Aquí podemos intervenir y hacer entrar luz y ventilación. Una hendidura que conecta ciudad y museo.
Rellenar de nuevo con luz natural: Rellenamos con bloques de vidrio (pavés) los casetones reticulares de los lucernarios originales que quedan sobre el hall. Una solución que respeta la estructura y la geometría de los lucernarios y que a la vez permite construir nuevos forjados reticulares translúcidos y transitables en las zonas de cubierta plana.
El pasaje del museo: La luz, la longitud, la sinuosidad y la relación directa con el espacio público dan al hall del museo carácter de pasaje. Un espacio que puede entenderse tanto como interior del museo o como un exterior que forma parte de la ciudad. Sus proporciones y condiciones naturales recuerdan una calle cubierta, un espacio de transición.
Máxima conectividad: Trasladar el eje de circulación al perímetro permite tener accesos a todos los niveles del espacio público y activar el museo desde diversas entradas. El largo pasaje permite al mismo tiempo acceder a todos los niveles del programa.
En el borde pero también en medio: La situación del hall siguiendo el borde del edificio permite no perder la relación visual ni el vínculo con el eje de las fuentes. Entre el espacio público y el programa interno, el pasaje es un espacio de transición que activa museo y ciudad.
Carácter urbano: Los programas más públicos (auditorio, restauración, bar y tienda) se sitúan adosados y abiertos al pasaje e introducen vida dentro del museo
El museo como recorrido: El pasaje y su relación con las salas expositivas y los espacios complementarios (bar, tienda, restaurante…) convierten el museo en un itinerario. Un recorrido que va enlazando de forma natural los diferentes programas y la topografía, uniendo los dos palacios (Nacional y Victoria Eugenia) mediante un itinerario variado pero unitario.
Pasaje hasta el palacio: El tramo público de la conexión subterránea sigue la misma condición espacial del primer tramo del pasaje: espacios generosos, visuales puntuales con el exterior, luz natural y grandes escaleras combinadas con escaleras mecánicas y ascensores. La conexión exterior accesible se resuelve en paralelo a la conexión interior (subterránea).
El patio de esculturas: Situado a medio camino y a cota de la terraza, resuelve el gran salto topográfico con un ascensor y permite una nueva entrada y la conexión entre las dos circulaciones.
Patio del pedestal: Una apertura en el zócalo del Palacio Nacional que, mirando hacia las jardineras existentes, permite entender que ya estamos llegando y crea un último espacio de descanso donde contemplar arte y disfrutar de la luz natural.
El atrio de llegada: Proponemos cubrir y consolidar el patio lateral del hall del Palacio Nacional y convertirlo en un gran atrio de acceso a las salas expositivas. El nuevo atrio es el final del pasaje. Una transición final que soluciona la accesibilidad entre los diferentes niveles del hall existente. Un espacio que recupera la gran dimensión, la luz cenital y que ocupa una posición estratégica y simbólica para poder acceder a cualquier punto del museo.
Nueva centralidad: La Plaza Carles Buïgas será el nuevo centro de gravedad de todo el conjunto y la entrada a dos grandes equipamientos (MNAC y nuevo Palacio de Congresos). Una plaza que acerca Montjuïc a la ciudad.
NNueva puerta – Nueva institución: La nueva entrada al museo es un largo corte horizontal en el zócalo de hormigón, allí donde se permite intervenir patrimonialmente. Una hendidura neutra y abstracta que deja entrar la plaza dentro del edificio y que invita a entrar con naturalidad. La nueva puerta toma la escala de la Plaza Carles Buïgas, del conjunto monumental y de la institución.